Mi equipo y yo, junto con más de mil personas, acabamos de completar un evento de una semana en Cancún, México. Tal y como viene siendo habitual en estos últimos tiempos, al final de la semana había numerosas historias de sanaciones inspiradoras y sobrenaturales. Nos informaron de todo tipo de remisiones de problemas de salud (y todavía siguen apareciendo casos), desde cáncer a lesiones de médula espinal, parálisis por apoplejía, insuficiencia renal, hombro congelado, vértigo y otras muchas. Pero el hallazgo clave que hemos observado en este evento ha sido que la mayoría de los asistentes han experimentado una significativa sanación emocional. Vamos a analizarlo más de cerca.

Las emociones son registros químicos residuales del pasado. Puesto que las emociones influyen en nuestros pensamientos, si vivimos basándonos en esas mismas emociones familiares cada día, y esas emociones influyen en nuestros pensamientos (o, dicho de otro modo, no podemos pensar más allá de cómo nos sentimos) entonces, no sólo estamos pensando en el pasado, sino que además estamos creando más de ese pasado a través de la misma química, de la misma biología, de los mismos comportamientos y acciones. Lo cual significa que estamos pronosticando nuestro futuro a partir de la anticipación inconsciente del pasado. ¿Por qué? Porque como humanos, si podemos predecir los sentimientos que vamos a tener para cada experiencia, podemos mantenernos a salvo en lo conocido, incluso aunque lo conocido sea algo que nos paraliza, nos sofoca o nos lastima.

Por consiguiente, mi trabajo es sacar a una comunidad de personas del pasado y transportarlas al presente, para que dejen de anticipar un futuro predecible basándose en el pasado. Lo que la mayoría de personas no comprenden es que ese punto dulce del generoso momento presente es precisamente lo desconocido. Cuando te encuentras en el momento presente, eres libre del pasado que te mantiene prisionero y, por lo tanto, tienes la posibilidad de usar esa energía que se ha liberado para crear un nuevo futuro.

El grupo que tuvimos en Cancún demostró poseer una enorme intención, y aunque hubo algunos grandes avances a mediados de semana, su mayor despertar tuvo que ver con su habilidad de superar las emociones que los mantenían atados a los recuerdos del pasado y a los recuerdos que los vinculan con los problemas que tienen en su vida actual. Este tipo de emociones negativas nos encadenan a todo aquello que hemos conocido en el pasado, igual que ocurre en un círculo vicioso. Sin embargo, a través de la meditación, nuestros estudiantes estuvieron a la altura del desafío y consiguieron bajar el volumen de esas emociones. Este es el primer paso para superarse uno mismo, y como grupo, nuestros estudiantes de Cancún obtuvieron grandes resultados al hacerlo.

El efecto colateral del éxito de los estudiantes que se libraron de sus ataduras emocionales es que hemos recibido una oleada constante de correos electrónicos y mensajes que no sólo nos hablan sobre sus sanaciones, sino que además nos cuentan que todavía están inmersos en el proceso de sanación. La razón es que, de hecho, el cuerpo está saliendo del pasado, y a veces pueden pasar una o dos semanas hasta que el cuerpo se activa y empieza el proceso de cambio. Pero cuando sanamos nuestro estado emocional que está atado, asociado, o que se ha erigido sobre el pasado, nuestra personalidad literalmente empieza a transformarse en una nueva personalidad, que es un nuevo estado del ser. Dicho de otro modo, nuestro estado del ser es la suma de cómo pensamos y cómo sentimos.

 

El papel de la epigenética

Tal y como ahora sabemos gracias a la ciencia de la epigenética, lo que activa los genes es el entorno. Por lo tanto, si el producto final de una experiencia en el entorno es una emoción, mientras las personas sigan viviendo bajo las mismas consabidas emociones cada día, seguirán activando los mismos genes, y es así como, poco a poco, te vas encaminando hacia un futuro genético.

Por esa misma razón, y puesto que el cuerpo es la mente inconsciente o la mente objetiva, éste sigue creyendo que está viviendo en las mismas condiciones ambientales. ¿Por qué? Pues porque la persona está atrapada en esas mismas emociones. Pero a medida que una persona empieza a sanarse de sus emociones negativas —esas viejas emociones relacionadas con la traición, con el trauma, con el shock y con otros problemas de su vida— a medida que van pasando los voraces e insaciables caprichos de esas emociones, hay una liberación de energía. En otras palabras, si dejas de prestarles atención, pierden su poder sobre ti. En ese momento vuelves a tener energía a tu disposición para crear un nuevo futuro.

A partir del momento en que vas superando las emociones que te mantienen en el pasado, ya no estás activando los mismos genes de la misma forma, y el cuerpo se dirige a la estasis. En el proceso de crear un nuevo futuro, si combinas una intención clara con una emoción elevada y realmente empiezas a abrir tu corazón, si lo haces correctamente y lo practicas una y otra vez, cada vez que abrazas una emoción elevada que está conectada con el futuro, empiezas a seleccionar y a instruir nuevos genes. Algunas sanaciones pueden producirse en un instante, pero hay otras personas a las que les puede tomar un tiempo enseñar a su cuerpo a permanecer en esa emoción elevada. Pero si son capaces de mantener esa emoción elevada durante un tiempo, digamos, por ejemplo, durante una semana, ésta empezará a regular al alza los genes que mejoran la salud y a regular a la baja los genes de la enfermedad o las dolencias.

Lo que estamos constatando una y otra vez es que las personas que experimentan las mayores sanaciones son aquellas que no estaban buscando ninguna sanación. ¿Por qué? Pues, porque si estás buscando la sanación, significa que estás separada/ o de ella, significa que estás intentando, forzando, controlando, esperando, queriendo, deseando, etc. Pero cuando puedes colocarte a ti mismo en un estado emocional concreto y sentirte como si tu futuro o tu sanación ya hubiese tenido lugar, y eres capaz de mantener esa emoción, entonces, estás empezando a llamar a la puerta genética. Y puesto que los genes producen proteínas y que las proteínas son las responsables de la estructura y del funcionamiento de tu cuerpo —y la expresión de las proteínas es la expresión de la vida— a medida que te vas sanando a nivel emocional, también empiezas a sanar físicamente.

Lo que siempre hemos sabido, y sigue haciéndose cada vez más y más evidente con cada evento que organizamos, es que las mayores sanaciones tienen lugar cuando sanamos nuestras emociones. Si estamos sanando nuestras emociones significa que nos estamos sanando del pasado. Esto es lo que hemos presenciado en el evento de Cancún, y es un gran signo de que la gente está haciendo que su futuro sea más real que su pasado.

Al dejar ir las emociones del pasado, las personas que tienen graves traumas físicos y emocionales, o sufren una ansiedad que les paraliza, las personas que lidian con enfermedades y dolencias crónicas, trastornos genéticos y muchas otras cosas, se están sanando a sí mismas cada vez con más frecuencia.

Eso nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿estás listo para asumir lo que sea que necesites asumir para sanar tu vida a nivel emocional? ¿Por qué esperar a que se manifieste algún problema de salud para empezar a cambiar? ¿Por qué no cambias tu futuro, sanándote en el pasado?

Cuando te embarques en tu viaje de sanación, sólo recuerda ser paciente con tu cuerpo… al fin y al cabo, tiene que ponerse al día y alcanzarte.

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