Tanto si quieres salud, riqueza, amor, libertad, abundancia, o cualquier otra cosa en tu vida, no se trata de crear estas cosas, se trata de generarlas –y luego, en última instancia de convertirte en ellas. Generar las cosas es la clave que abre las puertas de la creación y de ese aspecto de la misma que se suele pasar por alto con mayor frecuencia en el proceso de traer nuevas cosas, personas, ideas, oportunidades, eventos, y otras cosas a tu realidad. La mejor parte es que no se trata de un conocimiento oculto custodiado por un pequeño grupo selecto. No es otra cosa que una fórmula —y sea lo que sea aquello que estás intentando traer a tu vida—, siempre se utiliza la misma fórmula.

Por tanto, lo que hay que hacer para crear es generar una frecuencia o tu propia energía personal. Si estás generando una frecuencia, estás sincronizando tu energía a la frecuencia de una posibilidad que ya existe en el campo cuántico. Una vez has generado una nueva frecuencia que lleva la intención o la información de tu estado del ser interno, entonces, estás conectado a un nuevo futuro. Tomemos, por ejemplo, la abundancia.

En su mayor parte, la abundancia está vinculada a una frecuencia concreta en la que uno se siente merecedor y/ o libre, la cual puede ser portadora del mensaje o de la intención de tu deseo individual de riqueza. Y puedes inspirarte en tener un montón de dinero en la cuenta del banco, en viajar regularmente a lugares exóticos, en tener más de lo que necesitas, o en la libertad de hacer todo aquello que quieras, con quien quieras y tantas veces como quieras. Crear tu vida tal y como la deseas con tus propias intenciones específicas es una característica de tu libre albedrío. Sin embargo, la habilidad de acceder a un mayor nivel de atención y conciencia en esa nueva realidad personal —y de crear la energía de la abundancia en cualquier momento— es una gran prueba para cualquiera.

Si terminas tu meditación y estás sintiendo tu abundancia y tu riqueza, pero cuando abres los ojos te dejas engañar por tus sentidos porque puedes ver que tu abundancia todavía no se ha manifestado, entonces estás viviendo de nuevo en la carencia y la separación, pues crees que la abundancia todavía no te ha llegado. Si vuelves a notar las cosas que te faltan y te sientes separado de tu realidad futura, entonces simplemente te has desconectado de la energía de tu futuro y vuelves a estar de nuevo en la misma energía familiar de tu pasado. Lo cual significa que vuelves a ser la misma persona que eras, estás creando la misma frecuencia de tu pasado, y la misma concordancia vibracional que se corresponde a todas aquellas cosas que conoces en tu vida. De hecho, estás pensando y sintiendo de la misma manera, por lo tanto, tu energía es la misma que la del día anterior.

Aquellos que determinan su realidad basándose en sus sentidos están esperando el momento de aliviar sus carencias para sentirse abundantes. Están convencidos de que cuando la riqueza finalmente les llegue, por fin serán abundantes. Al hacer esto, están inconscientemente viviendo de acuerdo al antiguo modelo de realidad de causa y efecto.

Si vives de acuerdo a este anticuado modelo, porque te encuentras en un estado de carencia y separación sigues comprobando las cosas con tus sentidos para ver si tu abundancia ya ha llegado. Como no puedes verla, te cuestionas si lo estás haciendo bien o te preguntas por qué la abundancia todavía no te ha llegado. Este tipo de análisis sólo sirve para crear más separación porque estás analizando tu vida dentro de la misma energía, frecuencia o emoción ya familiar. Podríamos decir que estás pensando desde el pasado y, por lo tanto, todo lo que hay en tu vida permanece exactamente igual.

Igual que un músico puede practicar sus escalas cada día para tener la capacidad de tocar su instrumento de forma automática y sin tan siquiera pensar, tú tienes que trabajar cada día, para crear y sustentar ese estado de abundancia y para que éste se convierta en tu estado del ser. Todos los días en tus meditaciones debes seguir revisitando este estado del ser una y otra vez, y luego mantener este estado modificado de consciencia durante todo el día —independientemente de las condiciones de tu vida, independientemente de las emociones y de los hábitos del cuerpo, y debes hacerlo durante un largo período de tiempo. Esa es tu iniciación a la abundancia.

Hasta que un día, cuando tú mismo te hayas convertido en la abundancia (sin ningún asomo de duda en ese estado del ser), te despertarás y aquello que vivía en tu mente y en tu corazón como una idea de abundancia se manifestará, tomará forma y se materializará… y te llegará de una manera que nunca hubieses podido predecir. Si ya te hallas en un estado de merecimiento, abundancia, gratitud, libertad y empoderamiento, entre otras cosas, —y si eres capaz de mantener ese estado— entonces te sientes como si el futuro ya hubiese sucedido porque es tu sentimiento lo que te conecta a él, y tu cuerpo cree que ese futuro ya ha tenido lugar. Pero, en el momento en el que empiezas a dudar, a cuestionarte las cosas, a analizar, a forzar o a controlar, significa que has vuelto a ser la antigua persona que vivía en la carencia.

 

Paga lo que te corresponde

Otro reto para algunas personas es que es posible que ellas deseen la abundancia, pero no quieren trabajar para conseguirla. No tienen ni idea de que la gente que es abundante tiene que pagar lo que le corresponde de muchas maneras, ya sea con pérdidas, traiciones o fracasos. Lo que estos millonarios tienen en común es que reconocen que todos estos eventos que parecían tropiezos sólo formaban parte del viaje hacia su riqueza; cada trayecto era otra oportunidad para volver a ser abundante de nuevo al día siguiente.

Tiene sentido decir que si quieres ser abundante, entonces deberías informarte sobre la gente rica y aprender cómo forjaron su fortuna. Al hacerlo, te das cuenta de que, a estas personas, el dinero no les cayó sólo del cielo. Su camino no fue lineal, sino que lo que les condujo a la abundancia fueron más bien una serie de experiencias. Así que, tanto si estás tratando con temas de salud, de riqueza, o de cualquier otra cosa, tienes que ser capaz de mantener el estado del ser que se corresponde directamente con cada uno de esos deseos. Una vez que eres capaz de mantener ese estado del ser, es necesario que seas consciente de que va a ser un viaje desconocido hacia tu riqueza, lo cual significa que no vas a poder predecirlo de ninguna manera. Y es posible que te sientas incómodo durante un tiempo, lo cual únicamente significa que tú mismo vas a tener que regular tu estado interno cada día.

Cuando dejas de buscar aquella cosa que estás tratando de crear porque sientes que ya la tienes en todo momento y porque te has convertido en ella, significa que estás tan metido en el momento presente que ya no estás esperando a que algo te llegue. Si estás esperando, entonces no estás creando. Y si no estás creando, entonces no esperes nada nuevo. De lo que todo esto trata, es de entrar en ese estado elegante en el que sientes que ya tienes aquello que estás buscando, pues una vez sientes que ya lo tienes, ¿por qué deberías buscarlo?

Es importante recordar que tu viaje hacia la abundancia no trata de tu riqueza, sino de en quién te conviertes en el proceso. Una persona rica no dice: «Soy rica, soy rica, soy rica», o, «soy abundante, soy abundante, soy abundante». Simplemente sabe y siente que lo es. Para este tipo de persona, hay una alineación entre lo que está ocurriendo en su interior y el mundo que ha creado en su exterior.

La conclusión es, que si empiezas a cambiar tu estado interior durante el tiempo suficiente, vas a ver ese cambio y ese crecimiento reflejado en tu entorno exterior. Cuando ese evento  tenga lugar, porque te has vuelto abundante en tu interior, vas a decir lo mismo que dice todo el mundo: ha merecido tanto la pena… o mejor aún, “Porque me lo merezco.

 

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